55. SUEÑO EN LA BAÑERA
La habitación se siente inmensa y vacía. El silencio pesa, como si necesitara escuchar su voz para volver a respirar. No sé qué me pasa. Desde ayer, he sido impulsiva, emocional, fuera de control. No puedo evitarlo; mis emociones están desbordadas, y no me reconozco.
Casi son las tres de la tarde cuando, finalmente, me animo a llamarlo. Sebastián ya debería haberme contactado para hablar sobre la bebé, así que reúno el valor suficiente para marcar su número.
—Hola... ¿Has podido hablar con tu p