81. BUSCANDO SOLUCIONES
Me estiro en la silla antes de levantarme y tomar la chaqueta que dejé en el respaldo. La factura de la farola no llegó, así que sonrío: ese asunto sigue pendiente, y disfrutaré cerrar el capítulo cuando llegue el momento. Las oficinas están casi vacías normalmente a esta hora, por lo que me sorprendo cuando Cloe sube al ascensor unos pisos más abajo.
—Buenas noches, jefe —me dice con su radiante sonrisa.
—Buenas noches, Cloe. No deberías quedarte hasta tan tarde; no es seguro —comento, recorda