Isabella.
Mientras el doctor palpaba mi espalda y revisaba mis moretones, David se acercó a mi nana.
—Por favor, prepárale una sopa caliente —le ordenó en voz baja—. Quiero que coma algo antes de tomar las pastillas.
—Sí, señor, enseguida la tendrá —respondió mi nana antes de salir con paso rápido.
El médico terminó de revisarme y habló con tono tranquilo. —Tienes inflamación en la espalda y varios moretones, pero nada grave. Pondré una inyección para que te relajes y cuando termines de comer,