Isabella
Hastiada de fingir algo que no quiero, pero ya no tenía de otra, firmé ese documento y ahora me aguanto por la necesidad de proteger a mi padre y así debe ser. Exhalé el aire de la tarde, mientras bajo hacia el salón, veo que David está con varias personas, al verme se acerca abrazándome.
—Finge, que estamos enamorados —me pide y quedo escéptica por lo que dice. Sin decir más acepté sentándome a su lado, él toma mi mano y la acaricia.
—Su prometida es hermosa, ¿cuándo planean casarse? —