Liam.
Al llegar a la universidad, no pude evitar observar el lugar. Era, sin duda, una de las mejores universidades que había visto: imponente, lujosa, diseñada para hijos de millonarios y familias poderosas. Al bajarme del auto, cerré la puerta con cuidado y activé el seguro. Entonces empecé a caminar detrás de ella, manteniendo una distancia prudente, pero ella pronto se detuvo en seco y se giró hacia mí.
—¿Por qué me estás siguiendo? —preguntó, con el ceño fruncido.
—Porque es mi deber segui