NICOLÁS
Lo recuerdo con una claridad que a veces me asusta. El sonido seco de la puerta cerrándose tras de mí. La expresión herida de Camila. La forma en que sus ojos se llenaron de lágrimas y, al mismo tiempo, de una determinación feroz. Ese fue el momento en que todo se rompió. El momento en que la perdí. No cuando me fui del pueblo. No cuando empecé a salir con otras mujeres para llenar un vacío que nunca se llenó. No cuando decidí quedarme en la ciudad, fingiendo que lo tenía todo bajo cont