8. DE VUELTA AL BAR.
—Señora Flor, se lo pido, solo por esta noche. Le prometo que buscaré una guardería nocturna y que... —Alicia le estaba suplicando con
La señora Flor era la nueva vecina, una mujer regordeta y amable que vivía en la casa junto a la de Alicia y que cuidaba niños durante el día, y cuidaba del pequeño Alan desde el momento en que Paula había tenido que partir, el problema que tenía ahora Alicia era el dinero.
Pues debía cancelar semanalmente el pago por el cuidado de su pequeño y como los ahorros se los entregó en su totalidad a Paula para que pudiera huir, no tenía nada disponible para emergencias, su sueldo no alcanzaba para todo, era un buen sueldo, pero que su amiga viviera con ella, hacía todo más fácil y con menos gastos.
—Sólo porque necesito que vayas a trabajar y me pagues lo de esta semana, Alicia, como esto es un turno de noche, te cobraré el extra.
—Claro —Alicia aceptó con pesar, pero así era la vida, no solo la de ella, la de muchas mujeres que debían llevar aquella pesa