27. PASIÓN
—Elizabeth, es hora.
La rubia seguía distraída en sus pensamientos y Alicia se dio cuenta. Así como su jefa la había apoyado en varias ocasiones, se dio cuenta de que este era su momento.
—¿Qué sucede? —Alicia se sentó frente a Elizabeth, dispuesta a saber la verdad.
—Nada lo juro, ya nos vamos —la rubia suspiro y se enderezo.
—Aún tenemos tiempo y no me digas mentiras —Elizabeth levanto la mirada rápidamente y sonrío—. Yo no lo hago.
—Sí, es... Se trata de mi hermano, Mathew. Me preocupa —Al