7. TE TIENES QUE IR
—¿A qué se debe esta visita?
—Tenemos que hablar, Alicia.
—¿Pau está todo bien? —Alicia estaba realmente preocupada, su mejor amiga tenía un golpe en el rostro y eran las 3 de la mañana la hora en la que justamente debería estar bailando y quitándose la ropa para conseguir dinero, allá en aquel oscuro lugar llamado “cherry pie”.
—No, nada lo está —Pau, estaba como muerta en vida, su mirada perdida y las lagrimas caían de sus ojos de manera automática.
Aquella mujer que conocía hacía más de dos años, rompió en llanto, de una manera que Alicia nunca había visto en ella, pues Pau siempre se había mostrado tan valiente y tan fuerte, tan dura y tan inquebrantable que al verla así él partió el corazón y enseguida se dio cuenta que algo realmente malo estaba pasando.
Pau había sido esa chica de pelo casi anaranjado, que la había ayudado, apoyado y recibido cuando llego a la nada, Pau la había apoyado, acompañado en su parto y respaldado sin dudar, sin temer, desde el día cero en que la co