25. EL SILENCIO EN EL TELÉFONO
—Hijo, bienvenido.
—No seas hipócrita, que no soy tu hijo.
—Tal vez sientas que no es así, pero eres el único al que considero mi hijo.
Las palabras de James no le gustaron para nada a Mathew, sintió algo amargo y algo oculto allí, pero sabía que su madre no sería capaz de engañar a su padre, pues conocía de primera mano lo brutal que podría ser ese hombre cuando se le traicionaba.
—Bueno, hablemos de lo que te importa. Negocios.
—hoy no me interesan los negocios —dijo James y Mathew retroce