9. UN REENCUENTRO
La música no sonaba, vibraba, era casi aturdidora al mismo tiempo era en demasía sensual, llenaba los oídos de cualquiera que ingresara al lugar, era tan sensual que el cuerpo de Alicia le jugó una mala pasada, sintió un calor extraño y sus piernas se debilitaron por un momento.
La barra principal parecía un escenario, era una barra de cristal, totalmente transparente, todo lo que ella hiciera esa noche se vería desde cualquier ángulo del gran salón, se familiarizo con el lugar, ubico sus herramientas y negocio con sus compañeros de la noche, tendrían que trabajar juntos por horas y eso implicaba que tendrían que trabajar en armonía y los chicos al ver que ella era sería la única mujer entre ellos, le hicieron una propuesta a la que no pudo negarse.
Sería ella la que serviría los tragos pequeños aquella noche, los cócteles y las peticiones de botellas u otros serían a cargo de los muchachos. Y los tragos era un gran beneficio, pues en su mayoría eran pedidos por hombres, que dejaban