Rivales de amor en el mismo evento.
Los esposos seguían haciendo el amor con la misma pasión de siempre, terminaban agotados con la respiración entrecortada, se amaban de eso no cambia duda, pero el tema de los niños no podía irse de sus cabezas.
Esa mañana cuando Monserrat despertó, su esposo ya no estaba en la cama, él ya se había ido al trabajo, solo dejó una nota en su lugar.
— Querida, hoy es la cena de gala de beneficencia, tu atuendo ya llegó, Boris te lo entregará más tarde.
Monse leyó la nota en voz alta. En esa