Fiorela se quedó clavada en su sitio, ella estaba con el vestido roto, el cabello despeinado, y aunque era guapa, se veía muy desaliñada.
Eso y que el hombre que amaba le estaba diciendo en pocas palabras que no era nadie para él delante de todos los importantes invitados del banquete, la hacia ver deplorable.
— Alejandro, me estás hundiendo en sociedad, ¿De verdad eres tan cruel? ¿Te olvidaste de todo lo que vivimos juntos?
— Si, en mi presente solo está mi esposa, ¿Cuántas veces te lo t