El silencio que siguió a la confesión de Marcus fue como un abismo que se abrió entre nosotros. Sus palabras resonaban en mi cabeza como un eco interminable: "Fui yo quien filtró tu ubicación". Cuatro años de mi vida dedicados a construir una carrera, a forjar una reputación, todo destruido por el hombre que ahora pretendía salvarme.
La noche avanzaba mientras caminábamos por un sendero estrecho entre edificios abandonados. El aire olía a polvo y a metal oxidado. Mis pensamientos eran un torbel