Revelando su verdadera forma.
Damiano se había arrepentido casi al instante de haberle rugido a la futura madre de su hijo, pero no había cosa que les ofendiera más a los licántropos que los llamaran perros, por menos que eso mataban sin compasión, ellos eran muy orgullosos de su raza, de su naturaleza, de ser hijos de la diosa luna, y no permitían que se les ofendiera de esa manera.
— Tranquilízate querida, Damiano no te va a hacer daño, llevas a su hijo en el vientre, por ahora no puede tocar uno solo de tus platinad