Entrega de amor.
El Alfa pronto estuvo desnudo, su cuerpo era perfecto, marcado, con los abdominales como una tabla de chocolate, su cabello oscuro caía sobre su espalda, y sus verdes ojos brillaban de forma seductora.
La doctora no podía dejar de mirarlo, él era el sueño de cualquier mujer, loba, o cualquier otra raza, impresionantemente atractivo, sensual, varonil, exhudaba poder y pasión, lo vió acercarse más cada vez.
El rey no apartaba la vista de la mujer ojiazul, había estado con otras mujeres ante