Déjame amarte Elizabeth...
La puerta del cuarto aclimatado se abrió. La doctora al escuchar el ruido, se cubrió los senos con la sábana, todavía estaba desnuda del torso.
— Elizabeth, ¿Cómo te sientes? Deberías estar mucho mejor, yo mismo curé todas tus heridas...
— ¿Vas a seguir curando mis horribles heridas hasta que un día por fin la loba esa me asesine, y asesine a nuestro hijo? Porque eso va a pasar a ella no le importa cuántas amenazas le des, ya te demostró que apenas tenga oportunidad lo volverá a intentar