Elizabeth, no me odies...
La voz gutural como si fuera salida de ultratumba, se escuchó en todo el despacho, el lobo de Damiano no estaba dispuesto a perder a la doctora, ella era su obsesión y la quería con él.
— Damiano, debes controlar a Kalen, dile que no puede tener a la doctora, ella debe irse apenas el cachorro nazca, estoy de acuerdo con ella, incluso si me tengo que quedar permanente en el mundo de los humanos para cuidar de mi sobrino y de ella, estoy dispuesto a hacerlo, pero no la hagas verte todos los