El pequeño Pakhan ya viene.
Los reyes por poco se van a los puños, ahora que no estaba el faraón, volvían a sus peleas habituales.
Vladimir, Darío y el rey de los vampiros, llegaron al hospital con el que trabajaba de cerca la fundación a la que estaban donando su dinero, ellos decidieron dar una vuelta por las habitaciones.
Fue ahí donde vieron de cerca el sufrimiento de muchos niños pequeños que tenían enfermedades muy graves.
El vampirito estaba muy serio, hasta ese momento los genes de su padre estaban más presentes en él, pero ahora los genes heredados por su madre salían a la luz.
— Vladimir, ¿Qué es lo que te pasa?
El niño salió al pasillo, se dejó caer resbalándose en una pared hasta quedar con las rodillas flexionadas y cubriéndose el rostro con las manos, no podía seguir mirando a esos niños sufrir.
El padre se puso en cuclillas para hablarle.
— ¡No puedo seguir mirándolos, esos niños no merecen sufrir así, quiero salvarlos papá, quiero que se curen!
Al levantar el rostro el vampir