La mujer no respondió de inmediato, ella estaba perdida en los claros y maquillados ojos del egipcio. Sin duda era un hombre muy apuesto.
— También te amo Marcelo, me has hecho sentir lo que jamás sentí por nadie, te metiste en mi corazón y ya no puedo sacarte, así que... Te acepto, te acepto tal como eres, solo explícame mejor.
— Por supuesto. Hace miles de años fuí un poderoso Faraón egipcio, mi reino estaba lleno de esplendor, y esclavos, más al morir me perdí de mucha historia, mis sirvientes que pasaron de generación en generación, pudieron al fin revivirme con la ayuda del libro de los muertos hace algunos mil quinientos años. Desde entonces estoy de nuevo en la tierra.
— Eso es demasiado aterrador... Es increíble que pueda existir una forma de regeesanrte de la muerte, sin duda la cultura egipciabes muy interesante, e impresionante.
— Sin duda lo es, si conocieras más sobre ella te fascinaría, es misteriosa, mística, grandiosa.
El faraón estaba muy orgulloso de ser q