La primera discusión de la mañana ocurrió antes de que terminara de abrocharme las botas.
La segunda, mientras bajábamos las escaleras.
La tercera empezó cuando Dorian descubrió que yo había preparado una mochila con provisiones suficientes para tres días.
—¿Piensas explorar una torre o fundar una nueva civilización? —preguntó, levantando una de las bolsas de comida.
—No sabemos cuánto tiempo estaremos allí.
—Amelia, vamos a una torre de vigilancia, no a cruzar un continente.
—Una torre de vigi