No esperaron días.
No esperaron a que la tensión se disipara.
El contraataque llegó esa misma tarde.
Eso fue lo primero que alertó a Kael.
Las decisiones impulsivas no eran propias del consejo. Ellos eran lentos, calculadores, pacientes. Si actuaban rápido, era porque sentían que estaban perdiendo terreno.
Y lo estaban.
El llamado se extendió por toda la manada antes de que el sol comenzara a caer:
Asamblea extraordinaria. Obligatoria.
Amelia lo sintió en el instante en que escuchó el anuncio.