Kai pisó fuerte el suelo cubierto de hojas secas y tierra rota. Su cuerpo, enorme y cubierto de pelo negro como la noche, se tensó como un arco listo para disparar. Los ojos dorados brillaban con una luz feroz, aunque un destello de distracción pasara por ellos cuando vio a Valeriah siendo ayudada por sus amigos al otro lado del campo. Al lado suyo, Oxi se preparaba: alto, con pelaje gris plateado que brillaba bajo la luna, y manos que dibujaban círculos de luz en el aire para abrir portales pe