El aire aún vibraba con el eco de la onda de energía que Valeriah había desatado. En el campo de batalla, cuerpos y fragmentos de magia oscura y luz dorada se entrelazaban en el polvo. Oxi y Sara la rodearon en un instante, sus rostros tensos pero aliviados: por fin, su magia respondía solo a ella, aunque el precio de esa libertad comenzara a doler.
—Vamos —murmuró Sara, sujetándola del brazo—. Antes de que alguien más intente reclamar lo que creen suyo.
Valeriah negó con la cabeza, sacudiéndos