Zane
El silencio en la habitación era ensordecedor. Zane permanecía inmóvil frente a la ventana de su despacho, contemplando el territorio que se extendía ante él. La luna, casi llena, bañaba el bosque con su luz plateada, creando sombras que danzaban entre los árboles. Pero sus ojos no veían realmente el paisaje. Su mente estaba con ella, con Luna.
Habían pasado apenas unas horas desde que ella había partido con Aria, y ya sentía un vacío en el pecho que no podía explicar. La conexión que habí