C31-IRÉ EN UNA HORA.
C31-IRÉ EN UNA HORA.
Isabella permaneció inmóvil, el eco de las palabras de Aslan y los espasmos de su propio placer aún resonando en cada célula de su cuerpo. El aire, antes cargado de vapor y deseo, ahora se sentía pesado, opresivo y la realidad, como un mazo de hielo, comenzó a caer sobre el calor post-orgásmico.
Su loba, en lo más profundo de su ser, se revolcaba satisfecha, con una actitud burlona y desvergonzada.
«¿Ves? Eso es lo que necesitabas. Nada de pellizcos suaves y caricias tímid