C30- SOLO MÍOS.
C30- SOLO MÍOS.
El primer contacto de la lengua de Aslan fue una revelación.
No era como sus propios dedos, torpes y funcionales en la soledad de la noche.
Esto era... otra cosa.
Era cálido, húmedo, vivo.
Un órgano poderoso y decidido, dedicado únicamente a un propósito: desarmarla. Por eso Isabella jadeó, con las manos aún enredadas en las sábanas.
Mientras tanto, Aslan no exploraba, conocía.
Su técnica no era la de un principiante; era la de un hombre que entendía el placer como un mapa y