C30- SOLO MÍOS.
C30- SOLO MÍOS.
El primer contacto de la lengua de Aslan fue una revelación.
No era como sus propios dedos, torpes y funcionales en la soledad de la noche.
Esto era... otra cosa.
Era cálido, húmedo, vivo.
Un órgano poderoso y decidido, dedicado únicamente a un propósito: desarmarla. Por eso Isabella jadeó, con las manos aún enredadas en las sábanas.
Mientras tanto, Aslan no exploraba, conocía.
Su técnica no era la de un principiante; era la de un hombre que entendía el placer como un mapa y estaba decidido a recorrer cada recodo. Empezó con lentitud deliberada, trazando círculos amplios y perezosos alrededor de su clítoris, evitando el centro mismo de su deseo, construyendo una agonía exquisita que hizo que su libido, ya alerta, se convirtiera en una bestia rugiente dentro de ella.
—Diosa... —suplicó, sin saber qué pedía.
Él respondió con un gruñido bajo, una vibración que se transmitió directamente a su sexo y le arrancó un gemido más agudo.
Entonces, cambió el ángulo.
Y su len