C16- SEGUIMOS ORDENES DEL PRESIDENTE.
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—Aquí —susurró—. Hay un pulso acelerado... y eso delata más que cualquier gemido.
La tensión se tensó hasta doler y fueron dos orgullos chocando. Dos voluntades mordiéndose, entonces Aslan fue provocador a propósito, disfrutando cómo ella temblaba, cómo los hombros se le tensaban aunque intentara fingir control.
Y por un segundo, Isabella se perdió, pero también reaccionó.
Le apartó la mano de un manotazo.
—No vuelvas a tocarme —dijo, fría.
Volvió a los pa