C15- PULSO ACELERADO
A la salida del restaurante, Ekaterina alcanzó a Aslan antes de que llegara a su auto. Se colocó frente a él, con una sonrisa calculada.
—No tienes que irte solo —dijo, bajando la voz—. Podemos seguir la noche... y
Le rozó el brazo, lenta, insinuante, pero Aslan la detuvo y sus ojos eran hielo puro.
—No me interesa seguir la noche —respondió—. Y menos contigo. Déjame en paz Ekaterina, ¿Tienes un poco de dignidad acaso?
Ekaterina frunció el ceño, dolida por sus palabras.
—As