C142-NO HAY TIEMPO QUE PERDER.
C142-NO HAY TIEMPO QUE PERDER.
Axel se quedó paralizado, entre las sombras, una silueta femenina emergió, sus pasos eran lentos, seguros, casi danzantes.
La luz de las linternas rebotó en su piel pálida y en el cabello negro que le caía hasta la cintura. Sus ojos eran amarillos, como los de una bestia que había aprendido a sonreír. La mujer se detuvo frente a ellos, y la sonrisa que se formó en su boca no tenía nada de humana.
—Qué pequeña sorpresa —dijo con voz melódica—. Si es mi querido Axel