MARIANA
—Príncipe checo, no consideramos que tus actos nos sean útiles, fuimos muy explícitos en que no queríamos ver a la acusada. —Un anciano, de los del concejo, escupió el bagazo de la hoja de coca que mascaba.
Mariana contempló el amplio salón adornado con tejidos de colores y con varios televisores que contrastaban con los muros de guadua y barro. Observó al grupo de jefes, entre ellos destacaba el cacique Chanco, aquel que la capturó. De camino a su juicio, detalló cada parte del resguar