RENATA
—Este encierro me desespera, la ansiedad se volvió mi normalidad y esta impotencia de no poder hacer nada y de esperar algún ruido de alguien que venga a rescatarme… Me gustaría que Alberto o mi padre vinieran en mi búsqueda o que alguien me sacara de aquí, desde luego que a un sitio seguro o a cualquiera, menos al patíbulo. Es que en este pequeño calabozo, donde está este olor a estiércol y humedad, sumado a que se les olvidó colocar, aunque sea una cama de cemento o ramas, desde luego