Sebastián bajó la cabeza sabia que esa era una posibilidad, pero su corazón le decía que no, que no estaba equivocado, así que él mantendría viva su esperanza y no descansaría hasta encontrar a su amada, pero también lo que le dijo su amigo era lógico, aunque él se niegue a aceptarlo, así que resopló en su trono y miró fijamente a su amigo
__ tal vez tengas razón, _ dijo Sebastián sumiendo su mirada en la tristeza, __ mañana a primera hora iré al Palacio del Sol,
Sebastián se levantó del trono