CAPITULO 56
Sebastián se quedó ahí estático, no podía moverse, solo vio como sus suegros salir del Palacio, el semblante del Rey confirmó la teoría que había estado rondando en su cabeza, y era una que lo hacía muy feliz, “su princesa dorada estaba con vida”, así que una sonrisa se dibujó en el rostro del joven príncipe y sintió que su corazón revivió y saltó de alegría, así que el sin perder tiempo regresó al gran salón, con la intención de buscar a su amigo Marcus, pero como era de esperarse se encontró c
ERUMED

Jajaja, Leónidas ni se imagina lo que le espera

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