Extra #54.
Eva tomó la bandeja con un gesto de mala gana, arrastrando los pies lo suficiente para que solo alguien que la conociera notara su rebeldía. Al llegar a la mesa, ni siquiera miró quiénes estaban sentados. Sus ojos estaban fijos los ventanales que dividen la zona VIP del segundo piso desde donde solo se puede observar de dentro, donde sabía que Theodore probablemente la estaría observando como a un experimento.
— Su servicio, caballeros — dijo con una voz monótona, carente de cualquier cortesía.