Extra #55.
El ambiente en el salón cambió de forma instantánea. La furia del cliente se evaporó, reemplazada por un terror pálido al reconocer el rostro de quien lo tenía inmovilizado contra el mantel.
— Señor... yo... no sabía... — balbuceó el hombre, con la voz entrecortada mientras intentaba zafarse del agarre de Theodore — Por favor, disculpe, fue un arranque de ira... no me vete, este es el lugar donde cierro todos mis negocios. ¡Le pido mil disculpas!
Theodore lo soltó con asco, como si se estuviera