41.
El caos de la gala nos siguió hasta la sala de urgencias. Los paramédicos se llevaron a Alejandro, prometiendo que solo eran unos cuantos puntos de sutura. Yo me quedé en la sala de espera.
Mi mente repetía un patrón cruel: Al parecer, cada vez que algo me salía bien, tenía Isabela que terminar en el hospital. El anuncio de mi nuevo poder, la humillación de mis enemigos... siempre terminaba aquí. Aunque esta vez, no era solo Isabela, ya que Alejandro también estaba siendo tratado.
Yo quería ir