Me arrastré con las pocas fuerzas que me quedaban hasta el borde de la piscina mientras Olivia intentaba infructuosamente mantenerse a flote, agitando los brazos con agonía, como si eso fuera a impedir que se la tragara el agua.
Me lancé a la piscina y, tratando de olvidar el insoportable dolor que me golpeaba, tiré de ella hacia arriba en un intento de hacerla llegar al borde. Pronto Olivia estuvo a salvo. ¿Y yo? Bueno, me daba igual. Hacía tiempo que no me daba cuenta de que su vida valía más