- ¡Bebe! - Me puso la taza en la boca.
Abrí la boca y sentí el sabor del café caliente y salado bajar por mi garganta, dándome ganas de vomitar.
- ¡Te lo vas a beber todo, cabrón! Quieres jugar, ¿no?
- Fue un accidente... - Intenté justificarme mientras me vertía el líquido sobre los labios, la alta temperatura me hacía recordar algo que hacía tiempo había encerrado en un lugar bien oculto de mi alma.
Dejé caer mi cuerpo, sin fuerzas. Pero yo no estaba allí, con Gabe. Me retrotraje a cuando ten