- Una cosa llevó a la otra, Gabe. Prefiero pensar que si Mónica no hubiera mentido y el accidente no hubiera ocurrido, nunca habrías considerado la posibilidad de vengarte un día de un tal Ernest Abertton, utilizando a su hija bastarda como forma de hacerle daño... Y entonces no nos habríamos conocido... - Sonreí.
- Y el vaso nunca estaría medio lleno - besó mis labios dulce y suavemente, haciéndome saborear sus lágrimas - Porque desde que nací siempre ha estado medio vacío.
- Soy tu vaso medio