- ¿Qué coño tienes en la mano? - preguntó Jorel mientras observaba mis manos en el volante del Pagani.
- ¡Nada! - Intenté retirar mi mano izquierda, que él retiró con fuerza, descifrando las letras con atención.
Oí reír a mi hermano, y se rió hasta que se le saltaron las lágrimas.
- ¿Crees que esto es gracioso? - Hablaba en serio, ya que no veía ningún motivo de burla- Estamos en un lugar peligroso, para pagar tus putas deudas, ¿y te atreves a reírte?
- ¡No me río de la situación en la que esta