La neblina densa y blanquecina de la mañana se extendía como un manto sobre las copas de los árboles de Central Park, borrando los límites de los rascacielos y creando un paisaje suspendido en el tiempo. Me desperté lentamente entre las sábanas, estirando los brazos con una pereza agradable que hacía meses no experimentaba. Antes de abrir los ojos por completo, el aroma del café recién hecho llegó hasta mí, acompañado por el olor cálido del pan tostado y la mantequilla derretida. Al girar la ca