La vajilla de porcelana fina y las copas de cristal Baccarat reflejaban la luz del imponente candelabro que iluminaba el antiguo comedor de la mansión del abuelo Maximilian. Cada detalle de aquella habitación parecía haber sido elegido para recordar el peso del apellido: la madera oscura de los muebles, los cuadros familiares en las paredes y la mesa de caoba que había presenciado generaciones de decisiones tomadas bajo la misma presión. A pesar de la elegancia que envolvía el lugar, aquella ce