El sol había terminado de elevarse sobre el bosque y brillaba en lo más alto del cielo, derramando una luz intensa sobre las copas de los pinos. Sus reflejos danzaban sobre la superficie del lago, convirtiéndola en un inmenso espejo de destellos dorados. A pesar de la brisa fresca que recorría los árboles, el ambiente sobre el viejo muelle se había vuelto sofocante, cargado de una electricidad que hacía difícil respirar. El calor del mediodía, la caminata y la cercanía constante de Sebastian ha