Durante la noche del sábado, el bosque quedó envuelto en una tranquilidad profunda, acompañado únicamente por el murmullo del viento entre las copas de los árboles. Habíamos pasado los últimos días alejados de todo, en un lugar donde las horas parecían avanzar de una manera distinta, lejos del ruido y las exigencias que siempre nos perseguían en la ciudad.
Esa tarde, decididos a aprovechar hasta el último instante antes de regresar a la realidad, caminamos durante horas por senderos ocultos, pe