CAPÍTULO 94: LA VOZ DEL SILENCIO
Jacob
Conduzco de regreso a la mansión y las luces de la ciudad me pasan como líneas torcidas. No pongo música, solo miro la calle y, detrás de la calle, vuelvo a ver las caras de esos niños en la puerta del edificio de Elena. La niña casi corre a abrazarme y el niño levantó la mano para chocarla conmigo como si fuera un gesto que hacemos siempre. Los detuvo ella, dijo que no, y aun así, sus ojos quedaron esperándome, como si yo tuviera que decir algo que no sé