—Si se atreve a hacerme algo, le juro que lo mato.
Oí su risita burlona, poco antes de que sus labios se posicionaran en mis muslos, muy cerca de mi parte más íntima y todo mi interior tembló.
—Intentalo...
Besó mis muslos con suavidad, guiando su boca a mi parte íntima y contuve la respiración. No puedo mover ni un solo músculo de mi cuerpo, pero su boca por mi piel no se siente desagradable. Sus labios son muy suaves y, a pesar de que se perciben muy fríos, de ellos al contacto con mi piel br