Pensé que ser vampiro sería pan comido, pero ha sido muy difícil acostumbrarme a un ritmo de vida muy diferente a la que llevaba. Si bien no siento sueño, cansancio o malestares en el cuerpo, el hambre y la sed es algo muy insoportable. Mi parte humana siente asco cada vez que tengo que beber de la sangre directamente de un animal o la de un humano que es donada, pero esa necesidad y ansiedad con la que vivo cada segundo del día, me lleva a beberla como si se tratara de agua endulzada.
Antes la