Blake
—No saliste a cazar —Ambrose no me preguntó, lo aseguró, más bien, me tiró una indirecta.
—Si sabes que no lo hice, ¿por qué me tiras la indirecta?
—Papá se pondrá furioso. Te lo advirtió, Blake —resopló—. No quiero intervenir. Eres mi hermana y lo menos que quiero es pelear contigo.
—Esta vez no fui yo la que perdió el control, fue ese dulce ratoncito el que me brindó su sangre. Y es que es tan rica que no pude negarme.
—No quiero pelear, Blake, por lo que te pido que no te acerques más