Jacob
Contrariamente a la creencia popular, no odiaba a la gente. ¿Algunas personas me molestaban? Sí. ¿A menudo perdía los estribos? ¿Quién no? Sin embargo, odiaba a Archibald James con tanta vehemencia que si él se estuviese ahogando en frente de mí, iría adentro y haría un emparedado.
Sus ojos de serpiente bajaron a mi mano en su cintura, y traté de
ignorar el calor que venía de su piel.
—Jacob no sabía que estuviera familiarizado con una mujer tan hermosa —presionó, obviamente ali